viernes, 24 de septiembre de 2010

Un Sevilla sin chicha ni limoná (1-1)

Preocupa. El Sevilla sigue sin ganar en casa y, lo que es peor, no muestra nada. En la noche del jueves se ha marchado entre pitos, porque la afición comienza a estar hastiada. La bajada de calidad ha sido enorme y tampoco Álvarez sabe sacar provecho a lo que tiene. Se pusieron por delante los nervionenses, gracias a un penalti: Konko la puso por alta, Alfaro llegó  primero dentro del área y Toño, que salió a por uvas, le golpeó violentamente en el rostro. Negredo engañó después al cancerbero del equipo cántabro. Pintaba bien la cosa, pese a que Cigarini parecía un fantasma -anduvo mejor Guarente- y a que los visitantes apenas se acercaban a la meta de un Palop que acabó perdiendo la paciencia y encarándose con la afición. Sin embargo, Jekill salió Hyde del vestuario.

Incomprensiblemente, los sevillistas se dejaron en el descanso el ritmo, la velocidad y el toque -el mínimo que habían mostrado antes- y un ramplón Racing se hizo con el control del juego. Se olía ya la tostá. En el 54', Cigarini perdió un balón absurdamente, Adrián centró, Zokora falló y Pinillos la enganchó a la perfección. Un golazo que hacía justicia en el marcador.
A partir de ahí, nervios, muchos nervios, y poco más que pitos, porque ni el castigado Luis Fabiano ni José Carlos ni Acosta, que entraron desde el banco, le lograron cambiar la cara a un equipo del montón. Mala cosa. Saludos.....

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